Arianna Vazquez
Algunos pueden ocasionar asfixia, otros intoxicación
mcallen
— En esta Navidad los padres deben tener cuidado al comprar juguetes a
sus hijos. Según el Texas Public Interest Research Group (TexPIRG),
hasta el más simple juguete puede ser una amenaza para un niño.
Que un juguete esté en el estante en una tienda no significa que no sea peligroso, dijo Luke Metzger, activista de TexPIRG.
Según
la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC), al menos
16 niños murieron en 2004 en el país debido a lesiones relacionadas con
juguetes.
Siete murieron asfixiados después de tragarse un juguete o una pieza.
Según
Metzger, los padres deben cerciorarse que los juguetes no tengan partes
pequeñas desprendibles que puedan tragarse, sustancias químicas
dañinas, sonidos que puedan provocar sordera, o cuerdas con las que
pudieran estrangularse.
Óscar
Tijerina, médico de emergencias del Hospital de Mission, recibe a
diario por lo menos un paciente que se tragó o se introdujo un juguete
o una pieza por los oídos o la nariz.
Metzger
explicó que una manera de evitar que los niños se asfixien con juguetes
es que ninguno de los juguetes quepa en el cilindro de un rollo de
papel higiénico.
Si un objeto pasa por en medio del rollo también puede pasar por el esófago o los bronquios de un niño, dijo Metzger.
Por
otra parte, también hay juguetes que son nocivos para la salud porque
están hechos con productos químicos peligrosos. Algunos cosméticos para
niñas tienen tolueno y solventes que pueden crear intoxicación, según
TexPIRG.
Otros
contienen ftalatos, que se utilizan para suavizar materiales como el
plástico. Muchos de estos productos han sido retirados del mercado en
Europa.
"Como
en Estados Unidos todavía no hay manera de retirar esos artículos, lo
único que nos queda es informar a los padres de los riesgos de esos
juguetes", dijo Metzger.
También hay que tener cuidado cuando se compra un regalo que genera sonidos.
Según
un estudio del Journal of the American Medical Association de 1998, 15%
de los adolescentes de entre 16 y 17 años tenían algún nivel de
sordera. Para evitar ese riesgo, los juguetes no deben generar sonidos
de más de 90 decibeles.